La crisis sanitaria ha modificado radicalmente el mercado europeo de transporte, en una situación que tras un primer impacto brutal permanece alterado meses después, en una tendencia que parece que permanecerá hasta que se consiga un control total de la pandemia.

En este inestable marco, la pandemia de covid-19 ha añadido una mayor complejidad a la estructura de precios del transporte de mercancías por carretera europeo que refleja los cambios que se han producido en el reparto de los costes de las empresas de transporte, particularmente en los precios del gasóleo, así como las fluctuaciones en la oferta y la demanda.

En este sentido, el descenso de los precios del combustible que se ha registrado en la primera mitad del año ha beneficiado al sector, según documenta un análisis de Transport Intelligence, mientras que, por contra, le han perjudicado los fuertes aumentos de los salarios en Europa central y oriental, a lo que se añaden incrementos en otros componentes como impuestos, seguros y peajes, que tienden a mostrar aumentos constantes a lo largo del tiempo.

En la primera mitad del año, la pandemia ha debilitado gravemente los volúmenes de carga por carretera europeos, de tal manera que Ti estima que el mercado se ha contraido aproximadamente un 10% en el primer semestre y, al mismo tiempo, el patrón en las rutas comerciales ha sido muy volátil e impredecible, lo que también ha tenido su impacto en los precios, tanto de los servicios de ida, como en las cargas de retorno.

Sin embargo, parece que la segunda ola del patógeno podría tener un efecto contrario, toda vez que parece poco probable que la demanda vuelva a caer a mínimos tan alarmantes y, de hecho, es probable que continúe recuperándose hacia el final del año, por lo que una menor volatilidad puede conducir a un incremento de los precios que, además, debería también reflejar el aumento en los precios del gasóleo y la necesidad que tienen las empresas de mantener márgenes viables para preservar su actividad en un entorno muy complejo y competitivo.