A los cierres de plantas provocados por la pandemia y a la escasez de componentes electrónicos existente desde finales de 2020 se viene a sumar ahora la escasez de caucho para ensombrecer aún más el panorama de las cadenas de suministro de la industria automovilística internacional.

Por lo que respecta a la producción de caucho parece que están coincidiendo dos circunstancias que dificultan el abastecimiento de este elemento esencial en la producción de automóviles e incrementan el precio de la materia prima, en un momento en que la demanda es escasa.

Por un lado, se están produciendo problemas de producción relacionados con los árboles de los que se extrae la materia prima de la que se fabrican los compuestos de goma, mientras que, por otro, las alteraciones de los servicios de transporte marítimo a escala global y los bajos precios durante la pandemia han permitido a China acaparar las existencias de caucho, mientras que en las plantas del resto del planeta escasea.

Pese a que los efectos aún no se están dejando notar con fuerza, el problema podría repercutir a medio plazo, con nuevos cierres de plantas de fabricación, toda vez que la producción de caucho se circunscribe a un grupo de países del sureste asiático, con abundancia de pequeños productores que, como suele ser habitual en el sector primario, no tienen capacidad de maniobra para incrementar la oferta hasta adaptarla a la demanda.