La escasez de componentes electrónicos en diversos segmentos industriales está generando diversos efectos en las cadenas de suministro globales que se prolongarán hasta el año que viene.

Además de estar suponiendo la paralización de diversas plantas de producción, como son los casos de diversas instalaciones de fabricación de automóviles en diversas partes del planeta, también que se descompensan los inventarios de otros productos que sí que se vienen suministrando con regularidad, pero que se encuentran con el obstáculo que supone la falta de chips para terminar de producir algunos bienes, como coches o electrodomésticos.

En este sentido, el Wall Street Journal reporta casos de productores industriales que está acumulando productos incompletos o piezas en sus almacenes que esperan a que mejore el funcionamiento de las líneas de producción o a que la demanda impulse su salida hacia los mercados.

Concretamente, las existencias de productos duraderos en los Estados Unidos se han incrementado el pasado mes de junio un 12% con respecto al mismo mes de 2019.

Además, esta acumulación de stocks tiene unos costes financieros que repercuten negativamente en las empresas industriales en una situación como la actual de gran incertidumbre, a la que se viene a añadir las alteraciones que se dan en las rutas de transporte de contenedores, con efectos negativos sobre la regularidad de los suministros, así como sobre los costes y la oferta de transporte.