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Los fabricantes creen que no es tecnológica ni económicamente viable alcanzar los objetivos propuestos en un corto espacio de tiempo.

La Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Parlamento Europeo ha votado a favor de una reducción de las emisiones de CO2 de los camiones correspondiente al 20% para 2025 y al 35% para 2030 respecto a los niveles de 2019.

 Además, los eurodiputados también piden que el 5% del total de las ventas de los fabricantes de camiones corresponda a vehículos de cero emisiones para 2025. Ahora, la propuesta deberá someterse a votación plenaria los días 12 y 15 de noviembre de 2018.

Los objetivos son más elevados que los que planteaba la Comisión Europea, que pedía una reducción del 15% para 2025 y del 30% para 2030, con sanciones para los fabricantes que declaren un exceso de emisiones.

La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles, ACEA, ha expresado ya sus preocupaciones sobre la votación, alegando que la industria estaría dispuesta a aceptar una reducción así siempre que fuera tecnológica y económicamente viable en ese corto espacio de tiempo.

Sin embargo, los niveles que pretende introducir la Eurocámara van más allá de los propuestos por la Comisión, que ya de por sí suponían todo un desafío para los fabricantes. Estos objetivos, tal y como han explicado, no tienen en cuenta la realidad y complejidad del mercado de vehículos industriales ni los extensos ciclos de producción de estas unidades.

Los diputados del Parlamento Europeo deberían haber tenido en cuenta, según ACEA, que los camiones que estarán en el mercado en 2025, ya están en proceso de desarrollo. En cambio, sí están de acuerdo con la idea de la Comisión de introducir incentivos específicos para estimular la innovación y la compra de camiones propulsados por energías alternativas.

Bajo potencial de electrificación

Se han referido también al nuevo sistema de crédito que pretende implantarse para impulsar el desarrollo de este mercado, que ven como un avance muy positivo, en contraposición al que promueve la Eurocámara para penalizar a los fabricantes que no hayan alcanzado determinados objetivos de ventas.

No se está teniendo en cuenta tampoco que el potencial de electrificación de los camiones es mucho más bajo que el de los turismos, especialmente en el transporte de larga distancia. Además, aseguran que tampoco existe una infraestructura de recarga adecuada a lo largo de las autopistas.