El precio del barril de Brent ha descendido un 2,95% el viernes 28 de febrero, situándose en los 50,42 dólares, su peor dato desde el 16 de agosto de 2017. En realidad, los descensos comenzaron en la tercera semana de enero, cuando empezó a ganar notoriedad el coronavirus, surgido en la región china de Wuhan.

La ralentización en la expansión del virus en China hizo repuntar la cotización del Brent, aunque su llegada Europa, especialmente a Italia, ha provocado que vuelva a retroceder. Estos datos llegan justo una semana antes de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, y sus aliados se reúnan en Viena los días 5 y 6 de marzo.

La OPEP y otros países productores, entre los que se encuentran Rusia y México, llevan controlando su producción de forma pactada desde enero de 2017 para elevar el precio del petróleo. El pacto actual, que contempla una reducción de 1,7 millones de barriles diarios con respecto a los niveles de producción de referencia de octubre de 2018, expira a finales de marzo.

Además, el comité técnico recomendó a principios de febrero nuevos recortes de 600.000 barriles diarios adicionales durante el segundo trimestre para hacer frente a la caída de la demanda, pero Rusia no apoyó la propuesta y pidió tiempo para proseguir con las consultas.

En la próxima reunión, Arabia Saudí planteará un nuevo recorte, de un millón de barriles diarios adicionales, con el fin de reducir el impacto del coronavirus en los precios. En este sentido, conviene apuntar que la Agencia Internacional de la Energía calcula que en el primer trimestre de 2020 se producirá el primer descenso de la demanda en una década, lo que contribuirá a generar una situación de sobreproducción.