Diversas marcas vienen reportando problemas en sus cadenas de suministro de piezas que están alterando sus esquemas de producción desde este verano y retrasando las entregas de pedidos realizados por los clientes en toda Europa planficadas para este tercer trimestre, así como para el último cuarto del ejercicio y los primeros meses de 2022.

Al menos tres de ellas han reconocido en las últimas semanas la existencia de una situación que tiene su origen no solo en la falta de componentes electrónicos, sino en el suministro de otros componentes y materias primas tan importantes como el acero, pero Traton ha sido la que lo ha puesto negro sobre blanco en un comunicado oficial.

La falta de suministro afecta con un impacto creciente desde finales de agosto a todas las marcas del conglomerado que, por otra parte, ya han tomado medidas para analizar la situación con sus proveedores y buscar alternativas para evitar los cuellos de botella en el abastecimiento de piezas y materias primas.

Así mismo, el conglomerado de vehículos comerciales e industriales de Volkswagen ha tomado la decisión de retirar las unidades de control instaladas en los vehículos salidos de las líneas de producción que aún no se han vendido para colocarlas en unidades con pedidos de entrega vigentes y así evitar alargar los tiempos de espera.

De igual modo, posteriormente, los vehículos almacenados se irán equipando con las unidades de control que se vayan recibiendo con el fin de aminorar el impacto de la situación en los inventarios.

La situación se reflejará, según parece, en las cifras de venta de vehículos industriales de septiembre, que caerán significativamente toda vez que la producción no alcanzará para atender la demanda, y añade estabilidad a un mercado que está recibiendo importantes novedades.

Esta escasez de suministro no es exclusiva de la fabricación de camiones, sino que se extiende al conjunto de la industria automovilística, con cierres temporales de algunas instalaciones incluidos, y a otros segmentos de producción industrial, como el agroalimentario y el juguetero, entre otros y que tiene su origen en las distorsiones que está provocando la crisis sanitaria en las cadenas de suministro de todo el planeta.