A las multinacionales que fabrican en China la mayor parte de su producción para los mercados de todo el mundo les ha costado décadas construir unas cadenas de suministro extraordinariamente eficientes que les han permitido aprovechar los menores costes de producción que les ofrece el gigante asiático.

Sin embargo, todas estas estrategias logísticas desarrolladas con gran trabajo y que ha supuesto la irrupción de cadenas muy alargadas y complejas que han tenido que aprovechar todo el potencial de las tecnologías de la comunicación para funcionar adecuadamente podrían estar en peligro por la guerra comercial que desde hace un par de años tienen en marcha China y los Estados Unidos.

El presidente norteamericano presiona para las empresas norteamericanas que fabrican en China dejen el país asiático, aunque el coste de este cambio se antoja excesivo, tanto en su cuantía, como en el impacto que tendría sobre la propia producción y su posterior distribución a otros mercados internacionales.

China, la mayor fábrica del mundo

Las multinacionales que trabajan en China han conseguido contar con plantas de producción eficientes y, al mismo tiempo, han ido agrupando a sus equipos de proveedores cerca de sus fábricas, con el fin de optimizar y ahorrar costes, con lo que cualquier cambio en los puntos de producción supondría también recolocar a todos los proveedores en un proceso largo y en el que surgirían incógnitas como un posible aumento de los costes en las nuevas zonas de producción.

De hecho, algunas empresas transnacionales estiman ya que esta posibilidad supondría un aumento tanto de sus costes de transporte, como de los precios de las materias primas, así como una presión sobre los inventarios existentes en los establecimientos comerciales, en un ciclo que podría traducirse en incrementos de precios a nivel global, precisamente en un momento en que la recuperación económica parece haber tocado techo en algunos países.

Así mismo, China se ha convertido en los últimos años en lo que podríamos denominar la fábrica del mundo. La concentración de gran parte de la producción de diversos productos para los mercados de todo el mundo en el país ha supuesto la generación de mayores ahorros en el suministro y la distribución que ahora ponen en riesgo la dispersión que supondría el traslado de gran parte de las fábricas a otros países como Vietnam, India o México.