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La acción de los grupos radicales CDR, ha conseguido cortar varias de las vías más importantes que conectan el resto de España con la frontera francesa.

Un senador ha repetido esta misma semana la palabra Cataluña unas 80 veces durante su intervención para mostrar su hartazgo por un tema que centra la actualidad informativa en España sin dejar espacio para otros que también tienen su importancia.

En este contexto, un día después el sindicato independentista Intersindical-CSC ha convocado una huelga general en esta Comunidad Autónoma para protestar contra el juicio que se sigue en el Tribunal Supremo.

Esta movilización, apoyada en la acción de los grupos radicales CDR, ha conseguido cortar varias de las vías más importantes que conectan el resto de España con la frontera francesa a través del territorio catalán como son la AP-7 en Hospitalet de l’Infant y Llinars del Vallès, la A-2 en Sidamunt y la C-60, en la Roca del Vallés, un núcleo de comunicaciones vital en la comunidad autónoma, entre otras, así como otras once carreteras de menor tráfico de mercancías.

De igual modo, pese a que los sindicatos de clase mayoritarios no secundan el paro, la huelga también está afectando a las principales áreas industriales catalanas tanto en Barcelona como en Tarragona en diferentes grados que dependen de la acción de los piquetes, al igual que el transporte y la distribución en la ciudad de Barcelona y su cinturón metropolitano.

Según los cálculos de la patronal CETM, las empresas de transporte podrían llegar a perder hoy hasta 25 millones de euros de mantenerse la imposibilidad de circular, de los que 15 corresponderían al transporte internacional y el resto al nacional, regional y local.