2020 está siendo un año de extrema dificultad para actividades que, como la logística y el transporte, necesitan tener visibilidad a meses vista para poder articular toda la intendencia que habrá de mover un pico de actividad estacional de fin año que se presenta más incierto que nunca.

De cara a esta campaña del ‘Black Friday’ y de las navidades existen dos factores que alteran drásticamente el panorama, aunque la mayor parte de los expertos alcanzan a vislumbrar que el comercio electrónico va a mantener el fuerte ritmo de crecimiento que mantienen desde hace más de un lustro, con crecimientos como el que se registra Game, que pasa de gestionar entre 20.000 y 25.000 pedidos a superar los 150.000.

Dos factores clave para este pico estacional

Por un lado, los hábitos de consumo están cambiando radicalmente. Esto podría reflejarse en una migración masiva de los ingentes volúmenes de compradores que en años anteriores acudían a los establecimientos comerciales a seleccionar y realizar sus compras hacia el canal on-line, algo que supondrá una modificación muy profunda para empresas como la citada Game, que en condiciones normales realiza el 95% de sus ventas a través de su red de establecimientos.

Esta posibilidad implicará una potenciación de la omnicanalidad y una modificación del papel que juega el canal físico, que de este modo pasaría a ser un complemento para el comercio electrónico, principalmente a través de mecanismos como consignas o procedimientos de recogida en tienda, sistemas con los que, por ejemplo, FNAC espera atender un 40% de sus ventas del canal on-line, para un cliente que es cada vez más volátil y exigente.

Por otro lado, en este contexto de movilidad reducida y con un estado de alarma en marcha, la dispersión reguladora por comunidades autónomas dificulta el trabajo de los operadores logísticos y de transporte en grado sumo.

Además, en este mismo sentido, el progresivo recrudecimiento de la segunda oleada de la pandemia provoca que las normas que regulan la libre circulación de personas y mercancías puedan cambiar en cualquier momento, en función de las necesidades sanitarias existentes, lo que dificulta las previsiones en un momento de gran actividad e intensa incertidumbre.

Como consecuencia, podrían darse una saturación en algunos cuellos de botella de algunas cadenas de suministro que podría traducirse en retrasos puntuales en las entregas, por lo que muchas empresas han intentado adelantar promociones y ofertas para extender los períodos de compra y dispersar la atención, aunque este año también parece que servirá para consolidar el ‘Día del Soltero’ como una fecha de compras que alargará más un duro calendario de fin de año.