La falta de avances en las negociaciones para una salida ordenada del Reino Unido de la Unión Europea atenaza cada vez con más fuerza a todo el comercio del continente.

Sin que se despejen del todo la posibilidad de que Gran Bretaña abandone la UE a las bravas, cada vez más instituciones piden medidas adicionales que eviten el caos que puede producirse en este caso en los puestos fronterizos que dan acceso desde el continente al archipiélago británico.

En concreto, la IRU se ha unido a otras organizaciones empresariales europeas para pedir que se establezcan medidas de contingencia adicionales antes de que llegue el próximo 31 de octubre.

En concreto, la institución pide, a modo de «solución pragmática que reduzca el potencial cuello de botella que podría producirse» , que se regule una exención temporal de los trámites aduaneros para las mercancías que viajen o procedan del Reino Unido, así como aquellas que se encuentren en tránsito antes de que termine la fecha establecida como límite para la salida del país de la Unión Europea.

Así mismo, la entidad estima que «fracasar en el establecimiento de medidas de contingencia provocará retrasos catastróficos en las fronteras con rotundos efectos sobre las personas, las empresas y las economías europeas y del resto del mundo».