Las actividades logísticas asociadas al comercio electrónico han resistido la crisis sanitaria con fortaleza, gracias al empuje de un sector que ha visto en las medidas de confinamiento de la población y restricción de la movilidad el caldo de cultivo idóneo para convertirse en un canal masivo de venta.

En esta línea, la prestación de servicios de almacenamiento, transporte y distribución vinculados a operaciones comerciales en Internet ha generado un volumen de ingresos de 2.300 millones de euros en 2020, según el Observatorio Sectorial DBK.

En el contexto de la pandemia, ha destacado especialmente el incremento de la demanda vinculada a productos para el hogar, de alimentación, ropa, material deportivo, productos de salud y belleza, material de oficina e informática, o artículos de bricolaje.

Así pues, el fuerte crecimiento del negocio continúa atrayendo a nuevas empresas e incentivando el incremento de las inversiones en tecnología e infraestructuras, así como en los servicios de última milla y el establecimiento de redes de puntos de entrega, buzones o taquillas automáticas.

Con más detalle, los cinco primeros operadores reunieron en 2020 casi la mitad del mercado (49,5%), mientras que la participación agregada de los diez primeros se situó ya en el 63,1% del volumen de negocio total.

De cara al futuro, se estima que los ingresos derivados de la logística vinculada al comercio electrónico sigan creciendo de forma notable a corto y medio plazo, debido a las restricciones aplicadas para combatir la pandemia todavía en la primera mitad de 2021 y los cambios en los hábitos de los consumidores, que seguirán aumentando el porcentaje de las compras que realizan a través de Internet.