En los programas electorales de los partidos políticos no cabe el olvido, así es que la casi total ausencia de referencias al transporte de mercancías y las actividades logísticas en sus propuestas para los electores de cara a las próximas Elecciones Generales tiene que ver más con la indiferencia o con la ignorancia.

Como norma habitual, los programas electorales son documentos generales que aportan la visión de conjunto que tiene una formación política en relación con la estrategia que habría de guiar sus pasos en el caso de que ganase unas elecciones.

Sin embargo, las principales organizaciones de nivel nacional que se presentan a las próximas Elecciones Generales de final de mes, salvo Podemos, apenas dedican unas líneas a algo tan esencial como es el correcto abastecimiento de bienes a la población, algo muy en consonancia con el viejo adagio del sector que dice que solo se habla de logística cuando hay problemas.

Solo preocupan las infraestructuras

También como suele ser habitual, lo más parecido a cualquier referencia al transporte o a la logística en los programas electorales suele producirse en el terreno de las infraestructuras, un ámbito al que los partidos políticos sí que prestan atención por las fuertes inversiones que se producen en este campo, así como el papel que juegan a la hora de conectar diferentes zonas.

Este es el caso, por ejemplo, del PSOE, que propone un Pacto de Estado en materia de infraestructuras que, según parece, estará centrado en la alta velocidad.

Al mismo tiempo, el PP habla de un Plan Nacional de Infraestructuras y Transportes Prioritarios 2020-2030, con el que aspira a convertir al país en un centro internacional de distribución de pasajeros y mercancías, principalmente por vía marítima, con el fin de convertir a los puertos en la vía de entrada en Europa de los grandes productores mundiales.

De igual modo, también Ciudadanos propone su propio Pacto de Estado por los Transportes y la Movilidad Sostenible, centrado en conservación de las infraestructuras, así como en la inversión en los corredores de transporte estratégicos, mientras que Vox, por su parte, hace un par de referencias un tanto genéricas y centradas en el transporte público de viajeros.

Podemos es, quizás, el partido que más claramente apunta algunas medidas concretas para el sector, como es el caso del establecimiento de un conjunto de medidas para proteger a los pequeños y medianos transportistas «frente a las prácticas abusivas de las grandes compañías de distribución y de los grandes puertos».

En este sentido, la formación morada anuncia un conjunto de propuestas muy concretas y definidas, como que pretende impedir la emisión de pagarés a más de 30 días, garantizar un precio mínimo por kilómetro basado en los precios medios, reconocer adecuadamente los periodos de carga y descarga, permitir una jubilación anticipada sin penalización en razón de la especial dureza de este empleo y prohibir las prácticas de competencia desleal basadas en la utilización de flotas de otros países para la prestación de servicios internos con el objetivo de reducir sus ingresos y su poder de negociación en periodos de huelga o conflicto laboral.

De igual modo, también Podemos apuesta por convertir a Correos en un «elemento clave de la logística en España» que «dispute espacios de mercado a las grandes corporaciones de la precaria economía de plataforma«.

El inicio de la transición energética

Además, en los últimos tiempos los partidos políticos también han empezado a prestar una atención creciente al proceso de transición energética abierto desde algún tiempo.

En este ámbito, el PSOE propone una Estrategia de Movilidad Sostenible centrada, por lo que toca tangencialmente a las mercancías, en la transformación digital del transporte y, de nuevo, a la planificación de infraestructuras, mientras que el PP apuesta por reducir las emisiones contaminantes, teniendo en cuenta las circunstancias económicas, industriales y de aislamiento energético de España.