Hasta el principal de los motores de la integración europea, el sacrosanto libre movimiento de bienes y servicios por el territorio comunitario, ha caído hecho trizas por la cruel acción de la pandemia por el Covid-19 en la denominada ‘tercera ola’.

Incluso algunos de los fundadores de lo que hoy es la Unión Europea reactivan sus controles fronterizos para intentar controlar un virus que no distingue países, hasta el punto de controlar también a los que llevan mercancías imprescindibles para su población, algo que incluso ha llevado a las principales asociaciones empresariales de la industria a protestar por la introducción de una medida tan drástica.

Si hace unos días, Alemania y Austria ponían en jaque una de las principales rutas europeas desde el sur al corazón del continente, ahora también se suman nuevos países a instaurar nuevas medidas de control que han decidido devolver el golpe.

Así pues, Letonia también exige prueba PCR negativa para entrar en su país e Italia ha decidido aplicar la misma medida para los conductores profesionales procedentes de territorio austríaco, medida que, según refiere Fenadismer, estará en vigor al menos hasta el próximo 5 de marzo.

A medida que se van añadiendo países a la lista de los que tienen controles fronterizos para el transporte de mercancías por carretera, se va quebrando un poco más un ilusionante proyecto ahora burocratizado y se van poniendo palos para que las cadenas de suministro del Viejo Continente mantengan un normal funcionamiento en momentos de crisis.