La crisis sanitaria ha actuado como un terremoto para la actividad económica a escala mundial.

Según un reciente estudio de EAE Business School, un 30% de los consumidores comprará más por internet a causa de la situación.

De igual manera, el análisis detecta un aumento de más de un 50% en la venta on-line de productos de gran consumo, durante las dos primeras semanas de estado de alarma, mientras que en el resto de las categorías los volúmenes del canal de comercio electrónico se están resintiendo.

El trabajo avanza, pese a que aún es pronto para extraer conclusiones definitivas, cambios paulatinos en el comportamiento del consumidor que podrían ser estructurales.

Por un lado, el estudio afirma que los operadores omnicanal verán como sus ventas on-line se ven reforzadas debido a la paulatina reducción de tiendas físicas por la imposibilidad de rentabilizar espacios por las medidas de distancia social.

Sin embargo, por otra parte, el canal on-line deberá reforzarse y mejorar sus capacidades de logística y manipulación de producto, incluyendo los procesos de entrega de mercancías que reduzcan o eliminen el contacto con el cliente.

Por otra parte, los precios del canal on-line tenderán a igualarse con el canal off-line e incluso los superarán en muchas ocasiones, ya que las cadenas de producción y logísticas tenderán a una relocalización y a un acercamiento mayor a los puntos de entrega final, a fin de eliminar complejidades logísticas y riesgos operacionales, pero supondrá un aumento de precios.

De igual manera, el trabajo calcula que un 8,9% de las personas que han comprado en España a través de internet en los últimos 12 meses, antes de la pandemia, han tenido algún tipo de incidencia.

Entre los principales problemas se encuentran los retrasos en la entrega, con un 5,2%, así como la entrega de productos con defectos o diferentes a los entregados, con un 3,4%.