El puerto de Dover en el condado inglés de Kent, una de las instalaciones más utilizadas por los transportistas y los no profesionales para cruzar desde el Reino Unido hasta Francia y a la inversa, ha experimentado este fin de semana del domingo 24 de julio retenciones de hasta 14 horas para cruzar la frontera.

Las colas de vehículos kilométricas que se han visto estos días en las carreteras de Kent parecen haber disminuido este lunes 25 de julio. No obstante, la policía de la región británica ha alertado de que los retrasos en frontera podrían durar semanas. 

El aumento de los controles en la frontera francesa tras los recientes atentados en Niza, junto a un movimiento inusual de británicos que querían cruzar a Francia por vacaciones y la falta de personal para cubrir las inspecciones en Calais habrían sido los principales causantes de estas retenciones.

Así lo han señalado desde el gobierno británico, en el que niegan que el aumento de controles se deba a una represalia por el resultado del Brexit, como algunos medios ingleses habían dado a entender.