La OMC ha mejorado sus perspectivas de marzo y ahora estima que el volumen del comercio mundial de mercancías crecerá un 10,8% este 2021 y que en 2022 este incremento será de un 4,7%.

El organismo internacional considera que el crecimiento se moderará según el comercio de mercancías se vaya ajustando a su tendencia a largo plazo anterior a la pandemia.

Además, en su previsión también en cuenta que las dificultades relacionadas con la oferta, como la escasez de semiconductores y los retrasos en los puertos, pueden someter a tensiones a las cadenas de suministro y afectar al comercio en determinadas zonas del planeta, así como en diferentes sectores económicos.

Sin embargo, la OMC considera poco probable que estas tensiones tengan repercusiones importantes en los agregados mundiales, ya que, a su juicio, los mayores riesgos de deterioro en las perspectivas para los tráficos internacionales de mercancías provienen de la propia pandemia.

En esta misma línea, la institución internacional defiende que los recientes repuntes de la inflación son probablemente temporales y motivados por las perturbaciones de la oferta que afectan a determinados sectores de determinadas economías que coinciden con la inesperada solidez de la recuperación de la demanda.

Pese a ello, el orgnismo asume que si las expectativas inflacionarias se afianzan, los bancos centrales pueden sentirse obligados a aplicar una política más estricta a corto plazo, lo que podría generar efectos indirectos negativos, que acabarían afectando a las corrientes comerciales.

Además, también espera que tras la pandemia podrían darse algunos períodos de volatilidad a medida que se vayan normalizando las políticas monetarias y los Gobiernos vayan adoptando políticas fiscales más sostenibles.