El inminente cambio en la normativa que regula el acceso al permiso de conducción profesional es una buena noticia, aunque con trampa.

Según demuestra el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell, la regulación obligará a los jóvenes que quieran obtener un carnet profesional a realizar 280 horas de formación CAP ordinario, en lugar de las 140 de CAP inicial.

A la vista de esta situación, la institución estima que no se pone el foco en el número de horas de prácticas al volante que es lo que verdaderamente capacita a un conductor profesional.

Así pues, el Think Tank razona que el verdadero problema de la escasez de conductores radica en «la acumulación de normativas desconectadas entre sí y, sobre todo, de las necesidades de las empresas, que convierten la profesión en algo difícilmente alcanzable, por la cantidad de tiempo y de recursos que los aspirantes y sus familias tienen que dedicar».

Según los datos de la organización, las empresas reportan carencias de profesionales de hasta un 23% de media en las plantillas de las empresas de transporte de mercancías y de un 19% en las empresas de transporte en autobús.

En este contexto, el Think Tank Movilidad de la Fundación Corell aboga por potenciar la formación profesional como canal eficaz de entrada al mercado del trabajo

En este ámbito son necesarias infraestructuras adecuadas para una formación que requiere de vehículos e instalaciones apropiados y que exige una cualificación especializada en el profesorado, por lo que es imprescindible la colaboración entre los centros y las empresas, para dotar a los alumnos de las horas de prácticas al volante.

Al mismo tiempo, también es importante el papel de las autoescuelas y de las empresas en el diseño de los procesos de formación continua, que deben adaptarse a los cambios que se están produciendo en el sector y que tienen que crear unas condiciones sociales que hagan que merezca la pena apostar por la profesión de conductor profesional.