Desde hace un par de décadas, la tecnología está transformando radicalmente la logística y el transporte. El cambio es de tal magnitud que estos dos sectores ya no se entienden sin su actual componente tecnológico.

En este sentido, podríamos decir que la logística y el transporte ya no son simples actividades consistentes en mover y almacenar mercancías, sino que, además, también manejan grandes volúmenes de datos que, adecuadamente canalizados, generan información de alto valor estratégico para todos los actores que componen la cadena de suministro.

Aupados en esta tendencia, la logística y el transporte han dejado atrás concepciones empresariales en las que aparecían como simples centros de coste, para convertirse en vectores para la mejora de algunos aspectos críticos, como la atención al cliente o la capacidad para adaptarse a los requerimientos de la demanda, algo que es especialmente importante en momentos de alta incertidumbre y volatilidad como los actuales.

Tres campos para los avances

En este sentido, la evolución tecnológica propone avances para el sector logístico en tres ámbitos complementarios, como son la operativa, la gestión empresarial y la sostenibilidad.

En el campo de la operativa los desarrollos tecnológicos se aplican a diversos campos de la actividad logística, que van desde el almacén a la gestión de flotas. De igual manera, también se están produciendo avances muy destacados en automatización y robotización.

Por otra parte, en el terreno de la gestión empresarial, todo lo relacionado con la eliminación del papel en la documentación logística y de transporte se está imponiendo sin prisa, pero sin pausa.

Sistemas como el e-CMR, el e-TIR, la firma electrónica, cada uno de ellos en sus situaciones concretas han llegado para quedarse y marcar un paso más en la agilización de la operativa, asociados a un importante un cambio cultural.

De igual manera, la tecnología Blockchain parece que supondrá un paso clave en la descentralización en el tratamiento de la información, aportando unos elevados niveles de seguridad.

Muchos anticipan el impacto del metaverso en las operaciones logísticas y de transporte, que se convertirán en nexo entre el mundo real y el virtual.

Asímismo, inteligencia artificial, sensorización, torres de control, gemelos digitales y técnicas de Big Data, entre otros, permiten realizar una gestión de volúmenes de datos cada vez mayores a tiempo real, con lo que ofrecen grandes posibilidades para conseguir una visibilidad integral e instantánea de la cadena de suministro.

Finalmente, en el campo de la sostenibilidad se están produciendo numerosos avances, que va desde el uso de elementos para el ahorro de emisiones y la reducción de los consumos energéticos en instalaciones logísticas, hasta los avances que se están produciendo en las motorizaciones de los vehículos.

En este ámbito concreto, mientras el transporte por carretera avanza imparable hacia la electrificación, aunque de manera un tanto heterogénea, y con la vista puesta en el hidrógeno como solución de futuro para la larga distancia, en el transporte marítimo también se ha producido un cambio de gran calado con combustibles en bajo contenido de azufre, biocombustibles, y, de manera especial, el GNL, aunque también con otros desarrollos relacionados con el amoníaco e incluso el hidrógeno.

La automatización permite mejorar la productividad y reducir errores en operaciones logísticas y de transporte.

Mejoras que aporta la tecnología

Todos estos avances tienen un impacto sobre la productividad, la atención al cliente y la rentabilidad de los operadores logísticos y de transporte.

La mejora de la operativa y el uso de indicadores clave permite incrementar la productividad y, consecuentemente, prestar una mejor atención a las necesidades de los clientes, que se colocan en el centro de atención para las cadenas de suministro, en un entorno marcado por importantes cambios en los hábitos de consumo y un mercado que cada vez se juega más en un espacio omnicanal, en el que los consumidores buscan los productos en internet y los compran en espacios físicos, o, a la inversa, acuden a tiendas para comparar y después piden los artículos para que se los hagan llegar directamente a sus casas.

La tecnología también extiende los cambios a los espacios de venta que, a su vez, han empezado a jugar un rol clave también como ubicaciones para stocks avanzados y con uso cada vez más inmersivo de las nuevas tecnologías, con lo que se busca generar una nueva experiencia de compra más personalizada.

Precisamente, quizás, el futuro de la logística esté en el metaverso, tanto por las posibilidades que ofrece para la formación, el aprendizaje o como campo de pruebas para desarrollos y operativas, como para conectar de manera decisiva ese futuro universo digital con el mundo real.