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El endurecimiento de los trámites aduaneros tendrá efectos en los pasos fronterizos.

El conservador británico Boris Johnson ha ganado las elecciones del Reino Unido como una apisonadora con el lema de ‘Get Brexit Done’, lo que en español viene a traducirse como hagamos realidad la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

La mayoría obtenida por Johnson le facilita el camino para endurecer su postura negociadora con las instituciones de la UE y, si llega el caso, forzar una salida sin acuerdo, lo que se conoce como un ‘Brexit’ duro, toda vez que el político ‘tory’ ha prometido que sacará al país de la Unión Europea en enero, a más tardar, para poner fin cuanto antes a un incierto proceso que ya dura más de tres años.

Esta nueva situación da otro giro al panorama e incorpora nuevos elementos de incertidumbre ante la postura que a partir de ahora tomará un Gobierno británico reforzado gracias al respaldo mayoritario de los votantes británicos.

Sí que parece claro que Johnson tiene la intención, tal y como han repetido en diferentes ocasiones diversos responsables diplomáticos británicos en España, de buscar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea a largo plazo y que durante un período transitorio, los intercambios comerciales a ambos lados del Canal de La Mancha seguirán como hasta ahora, a la espera de una definición concreta del escenario definitivo.

A nivel del sector logístico y de transporte ya se conocen los efectos que tendrá el proceso del ‘Brexit’ sobre los trámites aduaneros, así como las licencias de transporte, el cabotaje.

Queda pendiente de ver si el nuevo marco implicará una ampliación del período transitorio de adaptación al nuevo régimen de intercambios comerciales o si, por contra, se mantiene hasta finales de 2020, así como el régimen que tendrá Irlanda con relación a Irlanda del Norte, entre otros aspectos.