Una vez más, el transporte ha tenido que hacer salir antes sus camiones o pararlos para evitar que las «movilizaciones ciudadanas» perjudiquen aún más su actividad.

En esta ocasión, han sido las movilizaciones separatistas de Cataluña las que han impedido que las empresas del sector hayan podido cumplir con los compromisos con sus clientes, en un marco en el que, como afirma CETM, «desde el Ejecutivo no se han realizado todos los esfuerzos necesarios para paliar esta situación, ya que no se está garantizando el derecho al trabajo y la libre circulación de mercancías y personas, a sabiendas de que La Junquera es la principal salida hacia Europa, por la que transitan a diario más de 20.000 camiones».

Pese a que la huelga habría tenido un seguimiento inferior al 50%, salvo en la universidad, según los datos ofrecidos desde la Generalidad de Cataluña, los cortes en las infraestructuras, tanto en carreteras, como en vías férreas y la huelga en los puertos, principalmente en los de Barcelona y de Tarragona, han sido la tónica, así como cierres en comercios y de instalaciones industriales en algunos polígonos industriales.

Además, la situación, lejos de ir relajándose, parece que lleva camino de enquistarse con conatos violentos y movilizaciones prolongadas, tras una semana de fuerte tensión.

La situación supone, para el sector del transporte, la pérdida de hasta 25 millones de euros diarios, según CETM, un coste que muchas empresas no podrán asumir, por lo que la organización dice estar «estudiando la posibilidad de hacer una reclamación a las autoridades competentes por los daños ocasionados a las empresas del sector».