La irrupción del debate en torno a los pesos y dimensiones de los equipos de transporte de mercancías esta misma semana en el marco del plan estatal para impulsar la recuperación de la industria automovilística refleja a las claras lo poco que ha podido o querido hacer el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana por el sector del transporte de mercancías por carretera.

La capacidad de presión de la automoción, una de las grandes industrias del país, ha supuesto un puñetazo para un sector que el Gobierno tiene en poca consideración y, además, deja tocada de muerte la mesa de negociación que habría de empezar a funcionar en julio.

Así mismo, la medida ha provocado un gran revuelo en el transporte, algo que ha puesto de manifiesto Carmelo González, presidente del Comité Nacional del Transporte, en el Foro Empresarial organizado por CEOE que se ha iniciado este pasado lunes, y en el que ha mostrado su «oposición radical a la modificación de los pesos y dimensiones».

Golpe bajo y poca transparencia

Pese a que González pide a este respecto «sentido común» y «acuerdo con el sector», las principales asociaciones del transporte interpretan este movimiento como un golpe bajo e incluso barruntan que el Departamento que dirige José Luis Ábalos ha actuado con, como mínimo, poca transparencia, pocos días después de su última reunión conjunta.

En esta misma línea, el presidente de Astic, Marcos Basante, en este mismo foro de CEOE, también ha destacado que «no ha sido consensuado con el sector y deja muchas lagunas técnicas».

La oposición a esta medida es prácticamente unánime y la forma en que se está afrontando su implantación provoca un aumento de la sensación en el seno del sector de ser poco más que otro cero a la izquierda para la Administración, independientemente de quién ocupe el Gobierno en cada momento, aunque en este caso, con el agravante de haber sido un elemento crucial para mantener el abastecimiento a la población de un país que ha vivido su peor crisis desde la Guerra Civil.

De hecho, CETM ya ha anunciado que estudiará en su comité de esta misma semana «la adopción de medidas de protesta ante el indignante abandono gubernamental que sufre nuestro sector».

Posteriormente, la confederación tiene previsto llevar estas medidas al Pleno del Comité Nacional de Transporte del 19 de junio, «para su aprobación y puesta en marcha de manera conjunta», aunque la crisis económica pone muy difícil el éxito de cualquier medida de presión, algo que saben perfectamente en el Ministerio.