Las campañas agrícolas marcan, junto con el consumo, el pulso que mueve al transporte frigorífico, que, con la llegada de unas y otras adapta sus necesidades de personal y sus flotas al fluctuante nivel de productos que produce la tierra y que se acaban consumiendo en los principales mercados del continente europeo en el menor plazo y las mejores condiciones.

Gran parte de los empresarios del sector frigorífico español viven pendientes de la producción que se da en cada campaña, así como de los precios que alcanza cada producto en los mercados, porque son sabedores de que ambas variables fijan los volúmenes con que van a trabajar y determinan los precios que percibirán por sus servicios.

De igual modo, en la necesidad de transporte también influye decisivamente la demanda en destino que marca el ritmo de suministro, tanto en lo relativo a volúmenes como en la frecuencia de las expediciones.

Así pues, pese a que en los mercados nacionales se ha registrado un descenso en el consumo de frutas y hortalizas que los registros oficiales cifran en un 0,4% en cuanto al valor de lo consumido, con respecto a 2016, así como de un 3,4% por lo que respecta a la cantidad realmente adquirida, que asciende el año pasado a un volumen total de 7.155 millones de kilos, el sector exterior de frutas y hortalizas mantiene el buen tono que ya se registró en 2017.

Los datos oficiales hablan de cierta debilidad en la demanda nacional de frutas y verduras, que contrasta con la pujanza de un mercado exterior que maneja cifras similares a las de 2017.

En este sentido, durante la primera mitad de 2018 las exportaciones de frutas, verduras y hortalizas totalizan, según los datos de la Secretaría de Estado de Comercio, 9.799 millones de euros, apenas un 0,3% anual menos.

El último dato, referido al pasado mes de junio se registra un incremento en el valor de las frutas, verduras y hortalizas exportadas de un 0,9% con respecto al mismo mes de 2017, para un valor total mensual de 1.440,9 millones de euros.

En este mismo sentido, la Encuesta de Coyuntura de la Exportación, refleja que los exportadores españoles de productos de alimentación estiman que la evolución de sus pedidos se mantiene estable en los últimos meses y de cara al corto plazo, con una ligera tendencia al alza, a tenor de los datos oficiales referidos al segundo trimestre de 2018.

Campañas por producto

Con mayor detalle, la campaña de cítricos de este año parece, según los datos del Ministerio de Agricultura, un poco peor que la del año pasado, debido, sobre todo, a que la de 2017 fue extraordinariamente buena.

A este respecto, en el caso de la clementina, el descenso anual se coloca en un 17,6%, en la naranja, el retroceso es de un 7,8% y para el  limón, la caída es de un 6,8%.

Al mismo tiempo, en la última campaña la producción de mandarinas ha caído un 14,8%, mientras que la de pomelo ha crecido un 6,5% anual.

Los exportadores españoles de productos de alimentación estiman que la evolución de sus pedidos tiene una tendencia estable, aunque ligeramente al alza de cara al corto plazo.

Los exportadores españoles de productos de alimentación estiman que la evolución de sus pedidos tiene una tendencia estable, aunque ligeramente al alza de cara al corto plazo.

Más aún, según los datos del Ministerio, la cantidad total de cítricos exportados durante los primeros dos tercios de la campaña 2017/18 ha sido ligeramente inferior a la pasada y un 8,8% por debajo de la media

Las autoridades esperan una disminución del 10% respecto a la anterior campaña, más acentuada en el caso de los pequeños cítricos cuya bajada podría incrementase al 16%, aunque, sin embargo, el valor de las exportaciones ha superado el de campañas anteriores, como consecuencia de la subida de los valores unitarios.

Por otra parte, en otros frutales la tendencia clara es a un crecimiento importante en la última campaña, que se cifra por producto en un 12,9% anual para albaricoque, en 3,5% para cereza y guinda, en un 0,4% para plátano.

Por lo que respecta a la salida de melones y sandías para los mercados exteriores, los productores murcianos han visto una campaña que ha arrancado con fuerza, precisamente debido a la escasez de fruta y al buen tiempo que se vivió en los principales países consumidores, mientras que a finales de julio, el cambio de tiempo en Europa ralentizó la exportación, con lo que las cifras de la campaña podrían ser similares a las registradas en 2017. Sin embargo, también se registran descensos anuales de un 14% para el caso de la ciruela y de un 2% anual para el melocotón.

En cuanto a las hortalizas, las previsiones no son halagüeñas, ya que se prevén descensos generalizados en prácticamente todos estos productos, salvo en el brócoli y el nabo, que sí que repuntarán.

En sentido contrario, las últimas estadísticas del Ministerio de Agricultura, referidas al pasado mes de mayo, reflejan descensos en la producción de tomate, patata, cebolla, alcachofa, coliflor, apio, sandía, judías verdes, lechuga, espinaca y zanahoria.

De igual modo, según los productores de fresas de Huelva, la campaña de este fruto, finalizada de manera anticipada el pasado mes de junio, también ha visto una reducción de su producción en un 8%, frente al importante crecimiento que se registró en 2017, hasta sumar un total de 280.300 toneladas.

Los exportadores españoles de productos de alimentación estiman que la evolución de sus pedidos tiene una tendencia estable, aunque ligeramente al alza de cara al corto plazo.

Igualmente, la facturación por este producto también ha retrocedido un 4% para colocarse en los 437,29 millones de euros, debido en gran parte a los efectos que ha tenido sobre la demanda de este fruto en los principales mercados europeos la buena climatología que se ha registrado en el Viejo Continente durante los los meses de primavera y verano, circunstancia que no ha podido remontarse pese a los buenos comportamientos registrados en esta zona de producción para otros frutos rojos, como los arándanos, la mora y la frambuesa, que en todos los casos han registrado buenas cifras de producción y de facturación en la provincia onubense.

Por último, y en términos generales, por lo que respecta a la evolución de la demanda en las dos primeras semanas de septiembre, cabe decir que las grandes cadenas de alimentación alemana ya habían detectado un incremento de la demanda de productos hortofrutícolas, especialmente de pimientos italianos.

Esta situación había empezado a tirar de los precios en la segunda semana del mes y marcaba un inicio anticipado de las campañas de otoño en algunas zonas, a raíz de los incrementos de la demanda detectados, en dos semanas por lo menos.

Mientras, otras zonas, como Levante o Valencia parecen ir con las campañas según la previsión inicial y esperan una abundante producción en algunas frutas como la naranja, lo que, a su vez, podría traducirse en descensos de los precios de la carga, algo que podría trasladarse a los precios del transporte.

Los datos oficiales hablan de cierta debilidad en la demanda nacional de frutas y verduras, que contrasta con la pujanza de un mercado exterior que maneja cifras similares a las de 2017.

Los exportadores españoles de productos de alimentación estiman que la evolución de sus pedidos tiene una tendencia estable, aunque ligeramente al alza de cara al corto plazo.

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