Difícilmente puede tratarse una enfermedad si los síntomas que presenta no pueden asociarse a un diagnóstico.

La escasez de conductores en España, y en muchos otros países de nuestro entorno, es un hecho tan incontestable como la circunstancia de que el colectivo de chóferes de camión envejece a pasos agigantados, ante la falta de relevo.

Sin embargo, las discrepancias llegan a la hora de interpretar a qué causas obedece esta escasez y si está relacionada con la falta de atractivo de una profesión que, a juicio de algunos, se debe a la degradación irreversible de las condiciones de trabajo de los chóferes.

Tal y como lo ven los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, el reto principal está en dignificar las condiciones de trabajo de los chóferes profesionales de camión, según ha podido constatarse a lo largo de la jornada organizada por la Fundación Corell sobre la empleabilidad en el sector.

Por otra parte, los empresarios estiman que un mercado tan fragmentado y competitivo como el español, en el que se compite por precio, coloca las cuentas empresariales al límite de la rentabilidad, lo que, a sus ojos, impide elevar unos salarios que, además, también varían de unas zonas a otras, articulando lo que muchos califican de una suerte de competencia desleal dentro del país.

En este marco, además, los clientes del transporte no parecen dispuestos a renunciar a que los conductores realicen trabajos no específicamente centrados en la conducción, como es el caso de la carga y descarga de ciertas mercancías, aunque, por otro lado, reconocen que queda mucho por hacer para ofrecer lugares dignos en los que los profesionales aguarden a que la mercancía que transportan sea estibada o desestibada en los centros de carga.

Otra variable que incide en esta ecuación esta relacionada con las prácticas de ‘dumping’ social y la actuación de empresas buzón, que han introducido en el sector una mayor precariedad en cuanto a salarios y condiciones de trabajo, al tiempo que han forzado a otras empresas a rebajar sus condiciones de trabajo para no perder clientes.