Algo hemos aprendido de la gravísima crisis económica que ha dejado tan tocada a la economía española.

Son muchas las lecciones que pueden extrarse de lo que ha pasado, pese a la poca claridad de los momentos vividos. A cada cual le corresponde sacar las suyas y decidir cómo y cuándo se las aplica.

Sin embargo, parece que haya una lección aprendida que destaca sobre todas y es la de andar con cautela, aunque los vientos sean favorables y el cielo parezca limpio de nubarrones incluso por detrás del horizonte.

Gato escaldado del agua huye y, consecuentemente, hace muy bien aquel que desconfía, porque hombre (y mujer, desde luego) precavido vale por dos.

La templanza, sin embargo, no debe impedir que no se tengan en cuenta los avances que se están produciendo, sino que debe ayudar a corregir aquellos defectos que llevaron a que se produjera un crisis gravísima.

El transporte de productos agrícolas y alimentarios por carretera ha crecido un 6,09% anual en 2017, casi tres puntos porcentuales y medio por debajo del registro general del sector.

De igual modo, conviene asumir que tras la crisis iniciada en 2008 se ha producido un cambio de tal calado que hace que lo que antes tenía sentido, ahora pueda haber cambiado.

En esta coyuntura, no puede obviarse que, pese a que aún no se han alcanzado los niveles de actividad existentes hace una década, se han producido avances muy significativos, de manera particular en los últimos tres años.

Sin embargo, parece que los registros y las proyecciones que se manejaban antes de 2008 se han ido para no volver, toda vez que registros de este calado aún parecen lejos, incluso una década después.

Recuperando volúmenes

De hecho, en 2017 el transporte de mercancías por carretera español movió un total de 1.409.712.650 toneladas, lo que implica un crecimiento anual de un 9,55% con relación a 2016, año en que, a su vez, el transporte de mercancías por carretera también se incrementó un 2,13%.

Estos crecimientos anuales de los últimos años se unen a los registrados en 2014 y 2015, tras el pésimo 2013, el peor año de lo que llevamos de siglo XXI.

Pese a los incrementos que se han registrado en los cuatro últimos años, sin embargo, el sector del transporte de mercancías por carretera aún está muy lejos de alcanzar las cifras registradas justo antes de la crisis, en 2007, cuando se totalizó un total de 2.408.977.500, más del doble del volumen total del año pasado, y ni siquiera se llegan a los registros de 2002, lo que indica que el sector ha regresado a los volúmenes de hace 15 años, a tenor de los datos oficiales del Ministerio de Fomento.

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Las proyecciones que se manejaban antes de 2008 se han ido para no volver.

En el caso concreto del transporte por carretera de productos agrícolas y de productos alimenticios, los dos segmentos más relacionados con el transporte frigorífico, la Encuesta Permanente refleja que ambos tipos de mercancías han crecido en 2017 un 6,09% anual en su conjunto, casi tres puntos porcentuales y medio por debajo del registro general del sector.

De igual modo, y por lo que respecta a datos de este mismo año, en el primer trimestre de 2018, el transporte de productos agrícolas y alimenticios por carretera presenta un buen ritmo de crecimiento, que se coloca en un 9,85% anual, frente al 2,65% del total de sector, y pese a que ha retrocedido un 10,63% con respecto a los registros del último trimestre de 2017.

Una cierta desaceleración

Sin embargo, los últimos datos publicados por el Ministerio de Fomento, y referidos al segundo trimestre de 2018, reflejan una cierta desaceleración en el transporte de productos agrícolas que se coloca en un 1,12% anual, mientras que, por contra, el transporte de productos alimenticios por carretera sigue creciendo por encima de la media de todo el transporte de mercancías por carretera, que entre abril y junio se ha colocado en el 7,8%, para incrementarse un 9,31% con respecto al segundo trimestre del año pasado.

Los costes de explotación de los vehículos frigoríficos han descendido entre 2012 y 2016, para volver a crecer desde entonces, tanto en 2017 como en lo que llevamos de 2018.

En definitiva, y para tener una medición a corto plazo, el transporte de productos agrícolas y alimenticios ha crecido un 7,36% entre la primera mitad de 2017 los primeros seis meses de este mismo 2018.

A más largo plazo, y al contrario que la totalidad del sector, tanto el transporte de productos agrícolas como de productos alimenticios se coloca muy por encima de los registros que había antes de la crisis, con datos que, por poner un ejemplo, son a fecha de 2017 un 29,03% superiores a los de 2007.

En pocas palabras, podría decirse que el sector del transporte frigorífico ha vivido una mejor evolución que el resto de segmentos de actividad en los últimos cuatro años y que, pese a su peor tono en el último año, parece haber superado la crisis mejor que otros segmentos de actividad del transporte por carretera.

Consecuencia de todo ello es el hecho de que se hayan superado registros que para el transporte de otras mercancías aún parecen lejanos.

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