Los cuellos de botella que está provocando la pandemia en las cadenas de suministro a nivel global afecta a múltiples empresas especialmente a las grandes multinacionales, con flujos logísticos muy internacionalizados y complejos.

La neerlandesa Phillips ha tenido unas ventas de 4.200 millones de euros durante el tercer trimestre, un 7,6% anual menos y, aunque prevé una demanda sólida continua que impulsa el crecimiento en las entradas de pedidos, también siente los efectos de la volatilidad existente en la cadena de suministro.

Así pues, la multinacional contempla que la incertidumbre generada por la pandemia, persiste con dificultades que se han intensificado en las cadenas de suministro a nivel mundial, lo que se ha traducido en plazos de entrega más largos durante el tercer cuarto de 2021.

Además, Phillips estima que la situación se prolongará durante los tres últimos meses del año, lo que reducirá el crecimiento de sus ventas, aunque ya para el próximo 2022 espera que la fuerte demanda de clientes y el crecimiento de la cartera de pedidos le permita acelerar su actividad.

La alteración de los flujos internacionales provocada por la pandemia altera desde hace meses el normal funcionamiento de las cadenas de suministro intercontinentales, con escasez en el abastecimiento de materias primas y subidas en los fletes y los precios de diferentes servicios logísticos.