Tras los gravísimos problemas registrados durante las últimas semanas de 2020 en los tráficos entre el continente europeo y el archipiélago británico, parece haberse impuesto una tregua, como consecuencia del acuerdo de última hora alcanzado entre el Reino Unido y la Unión Europea para evitar un ‘Brexit’ duro, así como por las navidades, que marcan un descenso en los flujos.

Así pues, este nuevo marco supone una garantía para que los 230 millones de toneladas de mercancías que cada año se transportan entre la UE y Gran Bretaña sigan fluyendo con garantías y seguridad.

En este sentido, el acuerdo garantizará, según la Comisión Europea, una conectividad aérea, por carretera y marítima continua e incluye disposiciones para garantizar que la competencia entre los operadores de la UE y el Reino Unido se desarrolle en igualdad de condiciones, garantizando altos niveles de seguridad en el transporte, derechos de los trabajadores y pasajeros y protección del medio ambiente.

En concreto, dentro del ámbito del transporte por carretera, los transportistas de la UE y el Reino Unido podrán transportar carga hacia y desde cualquier punto del territorio de la otra parte, siempre que cumplan los estándares acordados en materia de seguridad y condiciones de trabajo.

De igual modo, las empresas de transporte también podrán realizar dos operaciones adicionales de cabotaje dentro del territorio de la otra parte, lo que limita el riesgo de tener que viajar de regreso sin carga, y, por otra parte, también prevé todos los derechos de tránsito.

En este contexto, es previsible que en las próximas semanas los principales problemas se vean en los retornos desde el Reino Unido, toda vez que las autoridades británicas han anunciado una especie de período de tolerancia para las mercancías que lleguen a su territorio desde la Unión Europea, mientras que en los países del continente ya están en vigor los requerimientos aduaneros que colocan a Gran Bretaña como un tercer país desde comienzos de año.