Según un reciente informe de la OIT, las plataformas digitales se han multiplicado por cinco en la última década.

Concretamente, si en 2010 sumaban un total de 142, diez años más tarde, en 2020, han pasado a ser 777 en todo el planeta.

De igual manera, mientras que un 96% de las inversiones en este tipo de plataformas se concentra en Asia, América del Norte y Europa, el 70% de las ganancias que generan se concentra en los Estados Unidos y China.

Este crecimiento ha puesto de manifiesto la necesidad de buscar un marco regulatorio que permita combinar, según la organización internacional, la creación de puestos de trabajo dignos con el crecimiento de empresas sostenibles.

Nuevas posibilidades laborales

El informe señala que las plataformas digitales están abriendo nuevas posibilidades laborales, en particular, para las mujeres, las personas con discapacidad, los jóvenes y las personas que quedan al margen de los mercados laborales convencionales. De esta forma, las plataformas pueden acceder a una base de trabajadores amplia, flexible y con calificaciones diversas, además de ampliar su base de clientes.

Sin embargo, el estudio también señala algunas carencias relacionadas con las condiciones de trabajo, la regularidad del trabajo y de los ingresos, así como con la imposibilidad de gozar de los derechos a la protección social, la libertad de asociación y de negociación colectiva.

En este sentido, la OIT considera que las horas de trabajo suelen ser prolongadas e imprevisibles y que la mitad de los trabajadores de plataformas digitales ganan menos de dos dólares por hora, 1,65 euros al cambio.

Así mismo, el análisis del organismo internacional también apunta al problema de competencia desleal que pueden suponer estas empresas, además de la falta de transparencia con respecto a los datos y la fijación de precios en que suelen moverse.

Por ese motivo, el informe apunta a la necesidad de políticas coherentes y coordinadas, con una mayor colaboración a nivel internacional y más diálogo social.