A medida que Shanghái va retomando su actividad de manera progresiva, las terminales portuarias de los países occidentales se preparan para un tsunami de contenedores en los ya de por sí congestionados puertos en el mes de junio.

El pico de actividad en 2022 se producirá así antes de lo esperado, pues desde China ya aseguran que el mayor puerto del mundo está operando en este momento al 95%. En este sentido, se ha establecido una lista de prioridades para facilitar el movimiento de camiones a medida que el país se va recuperando de la ola de confinamientos que ha afectado a la tercera parte del país.

Mientras, el plan de las navieras pasa por un fuerte aumento de la capacidad en el mercado transpacífico desde la semana 22, algo menor en el caso de las rutas entre Asia y Europa.

En su caso, los cargadores han aprendido de la manera más dura que es mejor estar preparado ante las disrupciones en la cadena de suministro, situándose ahora entre sus mayores preocupaciones tanto el largo cierre de Shanghái como las negociaciones de los estibadores en la costa oeste de Estados Unidos.

Desde Drewry, estiman que solamente en abril, unos 260.000 TEUs de mercancía para exportación no embarcaron en Shanghái. Sin embargo, los datos recopilados por Splash de la plataforma eeSea indican que por el momento, no hay signos del previsible efecto tsunami con los contenedores enviados hacia Norteamérica y Europa.

En este sentido, es importante señalar que el flujo de buques desde los puertos chinos ha continuado a pesar de la crisis, aunque algo más lento y posiblemente con menos volúmenes embarcados. La congestión en Shanghái es elevada para esta época del año, pero poco a poco la situación se está normalizando.

Los tiempos de espera de los petroleros, graneleros y portacontenedores se encuentra en las 34 horas, frente a las 66 de finales de abril. La cifra está unas 10 horas por encima del nivel del año anterior.

Prioridades

Una vez que el puerto esté completamente operativo de nuevo, se dará prioridad a las importaciones de contenedores completos, muchos de los cuales contienen materias primas necesarias para las fábricas de la zona de influencia. Por su parte, las exportaciones se centrarán en bienes producidos antes o después del cierre, que permanecían retenidos.

Aunque no se sabe cuántos contenedores son, se cree que la cantidad será sustancial. Además, Shanghái debe gestionar también el movimiento de contenedores vacíos para garantizar la fluidez en las exportaciones.

En este sentido, mientras que antes de la pandemia, un buque tardaba en completar el trayecto de China a EEUU menos de 50 días, ahora la cifra ha aumentado hasta 104.

En los puertos de Los Ángeles y Long Beach podría implementarse pronto la tarifa largamente anunciada por permanencia de los contenedores en puerto, como medida para tratar de descongestionar las instalaciones ante la necesidad de dar entrada rápidamente a los contenedores que acumulan retraso procedentes de Shanghái.