La crisis sanitaria está alterando profundamente los patrones habituales de consumo y las empresas de distribución se preguntan si esta modificación será algo conyuntural o si perdurará en el tiempo.

Según datos de Kantar, el sector del gran consumo en particular ha pasado de crecimientos de en torno al 1% en 2019 a un incremento de un 26% desde el el establecimiento del estado de alarma, lo que indica que las familias están desplazando gasto que antes realizaban en ocio y restauración.

Además, los patrones de compra han cambiado de forma radical, con menos vistas a los supermercados, aunque con un 37% más de gasto.

Consumo más racional

Todo parece indicar, en consecuencia, que en un entorno de crisis, el consumidor se hace más racional y se orienta al precio, por lo que se prevén tres áreas de crecimiento en el marco de esta crisis dual.

La primera hace referencia al consumo dentro del hogar, que seguirá registrando un importante crecimiento, mientras que, al tiempo, el consumo fuera del hogar experimentará una recuperación más lenta de lo deseado y el turismo nacional se dibuja como una alternativa que compense parte de la bajada en llegadas de extranjeros.

En este nuevo panorama de la distribución, la proximidad y el canal on-line han marcado las grandes tendencias, mientras que las cadenas englobadas en el surtido corto han visto reducida su participación en el mercado en 2,5 puntos, cediendo cuota a supermercados más pequeños y cercanos al consumidor.

El canal de comercio electrónico ha experimentado su mayor aumento, de tal modo que ha pasado de crecer décima a décima en los últimos años a ganar 1,3 puntos de cuota durante las semanas más críticas de la crisis, aunque habrá que ver su evolución en el nuevo entorno, cuando los consumidores tengan que solucionar la disyuntiva entre la compra de proximidad y la búsqueda de espacios seguros marcarán los próximos meses.