Los camiones atrapados en los tráficos que unen la Unión Europea con el Reino Unido parecen simples peones en el insensible juego diplomático que se traen ambos bloques, sin que parezcan importar mucho las fechas tan señaladas y, sobre todo, los riesgos de salud que implica una pandemia que anda muy lejos de estar controlada.

El cierre de la frontera por parte de Francia, ante la rápida expansión de una nueva evolución del virus en el Reino Unido, ha originado que los alrededor de 1.500 conductores embotellados entre Gran Bretaña y Europa según los cálculos de Fenadismer ya no llegarán a sus casas para celebrar la Nochebuena, toda vez que el Eurotunnel ha permanecido cerrado 48 horas y está por ver si abrirá este miércoles 23, mientras que las colas de camiones del puerto de Dover se han extendido también al enclave portuario de Harwick y ya amenazan también al de Felixstowe.

Demanda al Gobierno para que intervenga

Por eso, de poco servirá que el presidente de CETM, Ovidio de la Roza, haya solicitado por escrito al ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana «el apoyo de nuestro Gobierno para que intervenga de forma activa en la búsqueda de soluciones ágiles, lo que implica atender de forma inmediata las necesidades básicas de nuestros conductores atrapados en Francia y Reino Unido, así como interpelar, tanto al gobierno francés como a la Comisión Europea, para que dichos conductores tengan la posibilidad de poder retornar a sus lugares de procedencia con la mayor urgencia posible».

La situación ya es irreversible e incluso los chóferes atrapados carecen, como indica Fenadismer, en pleno bloqueo francés «de lugares adecuados para efectuar las esperas y descansos, así como espacios habilitados para una estancia digna desde el punto de vista sanitario, higiénico y de restauración».

Por el momento, la Comisión Europea parece haber enmudecido y los chóferes parecen importar poco, más allá de la espectacularidad de unas imágenes que son una vergüenza para la Unión Europea.