La crisis sanitaria y las dificultades económicas que, más que aproximarse, ya están aquí provocan importantes cambios en las prioridades de diferentes eslabones que componen la cadena logística y de transporte.

En este sentido, los cargadores estiman que una situación como la actual, en la que oferta de transporte supera ampliamente la demanda de estos servicios, solicitar a la Administración que regule el uso de vehículos pesados de 44 toneladas no es una prioridad.

De hecho, las principales asociaciones de cargadores del país, Aeutransmer y Transrpime-Spanish Shippers’ Council, no han remitido este petición al Gobierno en el listado de prioridades enviado hace unos días para incentivar la competitividad de la economía española, ya que, como ha afirmado Nuria Lacaci, secretaria general de Aeutransmer, en un webinar organizado por Vrio, «hacerlo en estos momentos sería oportunista«.

Así pues, parece que esta guerra, que viene enconado las relaciones entre los transportistas y sus clientes desde hace largo tiempo, pierde intensidad en un momento crítico e inicia un período de hibernación a la espera que la recuperación de la demanda, tanto interior, como exterior, permita que los flujos recuperen intensidad.

A este respecto, los transportistas estiman que existen otras prioridades más perentorias para optimizar las operaciones del transporte que deberían tenerse en cuenta, como asegura el secretario general de CETM, José María Quijano.

Será entonces cuando podrían volver las hostilidades, aunque en un nuevo marco, quien sabe si más proclive a un posible acuerdo.