Las empresas de transporte españolas «están empezando a tener problemas para encontrar conductores que quieran ir al Reino Unido», como consecuencia de la violencia con la que se emplean algunos polizones que quieren cruzar a este país desde Francia escondidos en un camión.

Así lo señalan desde la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM), desde la que aseguran que el número de asaltos en la zona se ha incrementado notablemente, como ya denunciaron la IRU y las principales asociaciones de transportistas francesas.

Además, este problema se ha extendido más allá de Calais a otras zonas cercanas a la frontera, «aprovechando que no existen aéreas de descanso seguras o aparcamientos que garanticen la seguridad del vehículo y de su mercancía», indican desde la CETM.

Según los transportistas, las medidas de seguridad que las empresas de transporte se han visto obligadas a montar en sus vehículos, como sensores de apertura de puertas, sensores volumétricos que detectan la presencia humana en el interior de las cajas de los camiones o cerraduras especiales, no parecen ser suficientes para frenar a los polizones. Estos llegan incluso a colocar barricadas para obligar a los camiones a detenerse o se cruzan delante de los mismos para que frenen mientras otros tratan de abordarles.

«Nos encontramos ante una crisis humanitaria sin precedentes recientes para la Unión Europea (UE) que es imprescindible solucionar y de la que, desgraciadamente, el sector del transporte de mercancías por carretera es testigo y sufridor directo», apuntan desde la Confederación. 

Rechazo de los cargadores y primas altas en los seguros 

Los propietarios de las mercancías «rechazan la totalidad de la carga transportada desde el momento en que se hayan subido polizones al interior de los camiones», lo que ocasiona graves perjuicios económicos, que pueden llegar a alcanzar los 25.000 euros por viaje de productos como por ejemplo la lechuga o el brócoli.

Por otro lado, son «muy pocas» las compañías de seguros que cubren los riesgos derivados de la presencia de polizones en los camiones, y las que si lo hacen suelen tener limitada la indemnización a un máximo de 6.000 euros, «a todas luces insuficientes» según los transportistas, quienes también señalan que las aseguradoras «incrementan sustancialmente el importe de la prima del seguro si se quiere aumentar dicha indemnización». 

Por todo ello, la CETM ha trasladado estos hechos a los ministros de Fomento y Asuntos Exteriores, a través de varias cartas en las que ha solicitado su inmediata intermediación en la solución de estos problemas.