Una ofensiva fiscal llegada desde diferentes frentes está decidida a poner cerco a los motores de combustión en el transporte de mercancías, con el loable objetivo de conseguir un mejor medio ambiente.

Una vez que se ha iniciado el proceso en la Unión Europea para revisar la Directiva que regula la euroviñeta, los fabricantes europeos de vehículos comerciales e industriales apremian a las instituciones a alcanzar un acuerdo rápido y que prime a los vehículos más sostenibles.

En una carta remitida a las instituciones europeas, Acea defiende que «una rápida y exitosa aceptación en el mercado de vehículos pesados ​​de bajas y cero emisiones dependerá en gran medida de las disposiciones de este acuerdo y de su implementación por parte de los Estados miembro».

De igual modo, las marcas estiman que en los próximos dos o tres años va a crecer la oferta de camiones eléctricos y que, pocos ejercicios después se incorporarán nuevas vehículos propulsados por hidrógeno, con lo que, a su juicio, la «oferta de vehículos de emisión cero aumentará rápidamente en los próximos años».

Sin embargo, Acea también estima que para que las nuevas energías acaben asentándose es necesaria una adopción masiva y realista por los transportista, toda vez que, como reconocen en la carta, «el coste total de propiedad de los vehículos de emisión cero aún no puede competir con los convencionales basados ​​en combustibles fósiles».

En consecuencia, Acea aboga por introducir incentivos para el uso de vehículos sostenibles y propone extender una exención total para los vehículos de emisión cero incluso más allá de 2030, con el fin de ofrecer «confianza a largo plazo para los  transportistas».

Además, la patronal europea de fabricantes de atuomóviles y camiones también pide una diferenciación significativa y efectiva de tarifas entre todas las clases de vehículos para impulsar una renovación de la flota europea de transporte de mercancías hacia unidades más sostenibles.