La pandemia ha dejado un impacto desigual entre los operadores de transporte, con efectos diferentes en función de cada tipo de actividad.

Tras la crisis sanitaria, Fedat defiende, en su última asamblea general celebrada esta misma semana, que el sector necsita con urgencia un plan para la reconstrucción e impulso.

En este sentido, la patronal estima que, pese a que se ha producido la reforma de la LOTT para incluir el régimen sancionador por la morosidad en el transporte, el Ministerio de Transportes ha estado receptivo más a las presiones de los cargadores por conseguir las 44 toneladas y que parece estar más cerca de las concesionarias de autopistas y constructoras para poner en marcha un sistema de pago por uso en las carreteras.

De igual modo, las conversaciones con cargadores y Administración sobre la problemática de la carga y descarga han sido un fiasco y el problema se agrava con la falta de conductores.

A esta situación viene a añadirse, según Fedat, las continuas alzas de los últimos meses del precio del combustible, que en solo un año han crecido más de un 25%, además del anuncio de próximas subidas del Impuesto sobre Hidrocarburos y el cuestionamiento desde Bruselas del gasóleo profesional.

Todas estas circunstancias se producen en un escenario de profunda transformación para el sector, tanto en el ámbito de la digitalización, como en el de la descarbonización.

Por ello, ante la falta de alternativas claras al gasóleo, la organización reclama ayudas para la renovación de flotas y señala la incoherencia que suponen las limitaciones del reglamento de minimis para impulsar medidas medioambientales.