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El Paquete de Movilidad ha sido objeto de un constante enfrentamiento entre los países de Europa del Este y los occidentales.

Sin esperar siquiera a la aprobación definitiva del Paquete de Movilidad, que se producirá en los próximos meses, los gobiernos de Bulgaria, Rumanía, Polonia, Hungría, Letonia y Lituania ya han advertido de que lo impugnarán ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Esta normativa trata de establecer unas reglas de mercado equitativas para eliminar los actuales «abusos» que llevan a cabo algunas empresas radicadas en los países del Este a efectos laborales y fiscales, pero sin vinculación ni actividad real con ellos.

Es por ello que ha sido objeto de un constante enfrentamiento entre los países de Europa del Este y los occidentales, tal y como recuerdan desde Fenadismer, que explica que en la última década el crecimiento de las flotas de los países mencionados ha sido «espectacular«, en detrimento de las de Europa occidental.

Así, actualmente más del 50% de la flota polaca, checa o rumana se dedican al transporte internacional, mientras en Francia e Italia solamente lo hace un 9% de los operadores y en Alemania, un 13%. A su vez, en el ranking europeo de transporte por carretera medido en toneladas por kilómetros recorridos, siete países del Este figuran entre los diez primeros.

Desde Bulgaria, Rumanía, Polonia, Hungría, Letonia y Lituania, ya han mostrado su rechazo a la medida del Paquete de Movilidad que obligará a los camiones a regresar a su país de origen al menos una vez cada cuatro semanas, al considerarla demasiado «proteccionista«.

Aunque su finalidad es acreditar una mínima vinculación real con el país de establecimiento, para ellos es contraria al principio de la libre circulación de bienes y capitales en la Unión Europea.