La solidez de la demanda de productos industriales en España parece que se ha traducido en nuevos pedidos y un aumento de la fabricación durante agosto, mes en el que se ha registrado un aumento casi récord en la producción, el mayor desde mayo de 1998, según el último indicador PMI.

Como resultado, las empresas han contratado personal adicional a un ritmo más rápido y han incrementado las compras, pese a que se mantienen los retrasos en las cadenas de suministro, que se traducen, a su vez, en incrementos de costes y de los precios de las ventas.

Algunas empresas han intentado mitigar estos problemas a través de incrementos de stocks, aunque, al mismo tiempo, la preocupación por los suministros de materias primas ha hecho caer la confianza empresarial.

En este contexto, el indicador señala que los tiempos de entrega en los suministros siguen alargándose, en una tendencia sin precedentes antes de la pandemia.

Como consecuencia, el desajuste de la oferta y la demanda de materias primas conduce a un fuerte aumento adicional de los costes, mientras la inflación crece en consonancia.

Así mismo, por otra parte, las dificultades que se están encontrando las empresas industriales españolas para asegurar el suministro de materias primas han heco que los inventarios de compras hayan crecido por tercer mes consecutivo.