Durante los primeros siete días de huelga de la estiba, el puerto de Bilbao ha perdido diez escalas de buques, lo que supone un descenso del 22% con respecto a la semana anterior. Esto ha supuesto una caída del 72% en la manipulación de mercancía general y del 71% en los contenedores.

Estas cifras demuestran los daños a la economía y al empleo que este conflicto supone para el País Vasco y el ‘hinterland‘ portuario. El abastecimiento a la industria y a la población se están viendo «gravemente afectados» por el desvío de buques a otros puertos y las demoras en las operativas por el incumplimiento de los servicios mínimos.

Así lo han denunciado las empresas de Bilboestiba, que dada «la actitud de los convocantes de los paros«, han solicitado arbitraje al Preco, el servicio público de mediación del País Vasco.

Las empresas importadoras y exportadoras están sufriendo graves perjuicios, las plantas industriales ven peligrar el suministro de materias primas, y todas las empresas del puerto están soportando las consecuencias de «una huelga protagonizada por unos trabajadores que tienen el empleo asegurado«.

Para las cuatro empresas estibadoras del puerto, a los estibadores los que mueve un sólo propósito, que es «incumplir la ley y seguir controlando los muelles mediante amenazas y coacciones«. Además, explican que las presiones y amenazas que llevan años sufriendo ahora se han extendido al personal de empresas auxiliares.

En total, poco más de trescientos trabajadores, que recuerdan que están «muy bien remunerados y con el salario garantizado«, impiden la actividad de otros para controlar el mercado. Esto está llevando a soportar unos costes que comprometen gravemente sus resultados y sus inversiones futuras.

Por ello, desde el Centro Portuario de Empleo apelan al compromiso de todas las instituciones para afrontar una situación que afecta a todo el entramado logístico, industrial y comercial del puerto en plena crisis sanitaria.