La alianza Renault-Nissan ha propuesto este jueves 20 de abril una solución para la planta de la marca nipona en Ávila, donde a principios de 2017 se suspendió la producción del camión Nissan NT500 ante la entrada en vigor de la normativa de emisiones Euro 6 para este tipo de unidades.

Desde entonces, el futuro de esta factoría ha permanecido en el aire a pesar del acuerdo firmado entre la compañía japonesa y la Junta de Castilla y León, que recogía el compromiso de producir un total de 100.000 unidades en estas instalaciones.

El fabricante ha estudiado en los últimos meses la viabilidad de esta factoría, dada la imposibilidad, por motivos legislativos, de adaptar el motor del modelo NT400 que se desarrollaba en la fábrica más allá de 2019.

Ahora, la Alianza propone que la fábrica cese su producción de camiones en septiembre de 2019 para comenzar a operar como un centro de fabricación y distribución de piezas de recambio.

Esta decisión coincide con una de las opciones barajadas el pasado mes de marzo para decidir el futuro de la ubicación, que recogía la posibilidad de buscar un negocio alternativo, que supondrá una inversión de 40 millones de euros. Entre las otras posibilidades, se encontraban la instalación de un nuevo motor en el modelo NT500 y el cierre definitivo del centro.