A partir de abril, el puerto de Málaga comenzará la remodelación del muelle 9, actualmente dedicado al tráfico de contenedores, para adaptarlo a la manipulación de graneles, un tráfico en alza para el puerto andaluz.

En concreto, dará comienzo la construcción de un sistema de silos, tolvas y pequeñas grúas móviles, mientras que también se desmontarán tres de las cinco grúas de contenedores que el puerto utiliza para la carga y descarga de contenedores.

Este último proyecto se iniciará a mediados de año con el objetivo de dejar mayor espacio, según recoge el diario ‘La Opinión de Málaga’.

Los silos permitirán abandonar las instalaciones provisionales con las que está trabajando Noatum, gestora de la dársena, en el muelle 9; actualmente dispone de carpas alquilada para el almacenamiento de grano.

Por otro lado, las tres grúas portacontenedores, que ya cuentan con poca utilidad, se sustituirán por otras de menor tamaño y adaptadas al tráfico de graneles. Sin embargo, sí se mantendrán dos grúas diseñadas para atender buques Súper PostPanamax.

Las obras, que incluyen otras mejoras por un valor total de nueve millones de euros, están pendientes de que la concesionaria del muelle termine la tramitación previa para obtener los permisos de trabajo, una gestión que podría estar en dos meses «si todo va bien», tal y como ha asegurado Paulino Plata, presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga.

En 2015, el tráfico de contenedores ha descendido un 50%, mientras que el de graneles aumentó un 24% en 2014, a falta de confirmarse los datos de diciembre del puerto malagueño. Esta caída en los contenedores se debe al descenso en el consumo y la importancia que ha adquirido en la región el nuevo puerto de Tánger.

Por ello, Noatum ha dado un giro a su negocio y su estrategia pasa por focalizarse en los graneles agroalimentarios, de combustible y de automóviles. El tráfico de contenedores quedará limitado sólo a la importación y exportación, que mueve un volumen menor que el contenedor en tránsito pero con más valor añadido.