Esta misma semana, la La Comisión de Interior ha dado el visto bueno al Proyecto de Ley por la que se modifica la Ley de Tráfico, con 19 votos a favor, ninguno en contra y 18 abstenciones.

De este modo, la iniciativa continúa su tramitación en el Senado, de cara a su aprobación definitiva.

La norma persigue en general una reducción de la siniestralidad en carretera, con el objetivo de reforzar la seguridad vial.

Para ello, revisa las infracciones que implican pérdida de puntos en el carnet de conducir, reconoce el impacto positivo de los cursos de conducción segura y actualiza la conducción profesional.

Así mismo, también unifica el plazo para recuperar el saldo inicial de puntos a dos años, que en la redacción anterior era de dos años para sanciones graves y de tres años para sanciones muy graves.

Cambios en las infracciones

Con más detalle, en el proyecto se incluye entre las infracciones graves la utilización dispositivos de telefonía móvil con la mano mientras se conduce y el uso incorrecto del cinturón de seguridad, sistemas de retención infantil, casco y demás elementos de protección.

De igual modo, en la nueva normativa, también serán infracciones muy graves el incumplimiento de la normativa sobre los curso de conducción segura y eficiente, de las normas de actuación de los operadores vinculados a la jefatura Central de Tráfico y de las restricciones de circulación derivadas de la aplicación de los protocolos antes episodios de contaminación y de las zonas de bajas emisiones.

En cuanto al transporte profesional, el proyecto desarrolla un sistema on-line para que empresas y autónomos puedan conocer si un conductor profesional se encuentra en situación legal de poder conducir vehículos de transporte, circunstancia que han venido reclamando insistentemente diversas organizaciones empresariales del sector.

Así mismo, también se propone un paso decisivo para que, en el proceso de reconocimiento de una pensión por incapacidad permanente, se acepte para los conductores profesionales cuando presenten limitaciones orgánicas o funcionales que afecten a su su capacidad de conducción.

Esta medida no supone el reconocimiento de enfermedades profesionales para los conductores, algo que es un clamor en el sector, pero constituye un importante paso adelante para reconocer los efectos de la conducción en los profesionales a largo plazo.