Poner fin al fuerte desequilibrio que existe actualmente entre el tráfico marítimo o la importancia económica de España y el número de buques que navegan bajo su pabellón pasa, ineludiblemente, porque la Administración se ponga manos a la obra en algunos temas pendientes.

Así se ha puesto de manifiesto este miércoles 18 de enero en Madrid, en una jornada organizada por el Instituto de la Ingeniería de España, para analizar la visión de los navieros ante las necesidades y desafíos que se presentan para el mar y el transporte marítimo.

Según las cifras facilitadas durante el encuentro por el presidente de Suardíaz, Juan Riva, la flota de bandera nacional española es la décimo cuarta de Europa por tamaño, mientras que la flota controlada por navieros españoles se encuentra en la décimo tercera posición del ranking. Sin embargo, España es el quinto país europeo con mayor PIB y el cuarto por tráfico portuario.

Por tanto, España tiene una dimensión naviera muy inferior a la que le correspondería por su dimensión económica. En este sentido, los países nórdicos, Reino Unido o Italia “son ejemplos a seguir al dar prioridad a los asuntos marítimos”, ha concluido Riva.

Reforzar el REC

Para recuperar la flota de bandera española y el empleo nacional en la misma, es necesario reforzar la competitividad relativa del REC frente a otros registros europeos. De acuerdo con el presidente de Anave, Alejandro Aznar, este “debería ser un objetivo común para Administración, armadores y organizaciones sindicales”.

Desde Anave proponen avanzar a la vez en los ámbitos laboral y técnico, siendo “deseable” que una única norma modifique simultáneamente las diversas normas necesarias en estos ámbitos.

Tanto Aznar como Riva y Adolfo Utor, presidente de Balearia, han coincidido en que favorecer el crecimiento de las navieras españolas “es una asignatura pendiente” de la Administración y del país. Del país porque las multinacionales españolas “deberían” apostar por navieras y astilleros nacionales, “como ocurre en otros países” según el presidente de Anave, y de la Administración porque las ayudas fiscales en España se han focalizado principalmente en los astilleros y en los puertos.

En este último punto han coincido los presentes en la mesa, ya que los armadores se han sentido en ocasiones «apartados» de la agenda política del transporte marítimo por parte de la Administración.

Llamada al optimismo

En este contexto, desde Anave se muestran optimistas de cara al futuro mirando al pasado. Y es que, “tras varios años de dura crisis, y a pesar de que la coyuntura internacional no es ni mucho menos positiva, la flota controlada por armadores españoles está volviendo a crecer y a crear empleo a buen ritmo”.

En el seno de la asociación también se muestran satisfechos por el compromiso con el medio ambiente y la innovación que mantienen los armadores españoles, lo que, junto al repunte de la flota, «les hace mirar al futuro con perspectivas positivas”, apuntan.