2021 descubrió las debilidades de las cadenas de suministro globales y su coste para las empresas. El bloqueo del Canal de Suez frenó más de 9.000 millones de euros cada día; en paralelo, dos años después de su comienzo, aún desconocemos el impacto real de la pandemia para la economía. Pero la huella de estas grandes disrupciones ha sido tal que lo hemos sentido incluso a la hora de hacer la compra.

Aunque los acontecimientos a los que nos referimos pueden considerarse excepcionales y de una magnitud extrema, no significa que no podamos aprender para futuros eventos similares. Los directores de compras y los responsables de la cadena de suministro que los apoyan deben estar en condiciones de anticipar su impacto y aplicar medidas proactivas en consecuencia cuando estos se produzcan.

Como ocurre con tantas otras situaciones de nuestra vida hoy en día, considero que la respuesta está en los datos o, más concretamente, en el desarrollo de pipelines de datos para adelantarse a los posibles problemas de interrupción en las cadenas de suministro. Para abordar este problema, es necesario enfocar la estrategia hacia la toma de decisiones informadas, enfoque que deberían adoptar los directivos si quieren aprender a lidiar con la incertidumbre en las cadenas de suministro.

Cadenas de suministro más predecibles y colaborativas con datos

En la economía digital, la agilidad y la capacidad de actuación en tiempo real es esencial para mantener la competitividad. La información actualizada debe llegar al usuario adecuado en el momento oportuno, de forma que le permita actuar cuando lo necesita, no cuando buenamente pueda. Esto no es algo que el análisis de datos tradicional pueda ofrecer: para conseguirlo, las empresas deben avanzar hacia un modelo de “inteligencia activa”.

Este nuevo paradigma (la inteligencia activa) proporciona datos e información en tiempo real para que los humanos tomen decisiones críticas con mayor agilidad, a la vez que aprovechan el potencial de la inteligencia artificial y la automatización de procesos. Esto permite convertir los datos en bruto en acciones informadas, y ayuda a las organizaciones a cerrar las brechas en su cadena de valor de datos.

Los responsables de la cadena de suministro deberían aspirar a conseguir una mayor visibilidad, compromiso y transparencia en las ventas, las finanzas, los movimientos de existencias y el marketing.

Los departamentos de la cadena de suministro recopilan enormes cantidades de datos, pero la mayoría de los datos que pueden guiar las decisiones y acciones no están preparados para el análisis ni son accesibles. Al liberar los datos de sus silos, en tiempo real, la inteligencia activa permite al mayor número de personas posible acceder a los datos, enriquecerlos, crear datos derivados a partir de ellos y descubrir perspectivas accesibles en cualquier lugar.

Y lo que es más importante, llevarlo a cabo de manera colaborativa. En un mercado incierto, con cadenas de suministro cada vez más complejas y distribuidas y con interrupciones imprevistas a la vuelta de la esquina, es más necesario que nunca que las partes interesadas estén estrechamente coordinadas y puedan utilizar la visibilidad de extremo a extremo creada por los canales de datos analíticos para colaborar mejor.

Los responsables de la cadena de suministro deberían aspirar a conseguir una mayor visibilidad, compromiso y transparencia en las ventas, las finanzas, los movimientos de existencias y el marketing. Conocer y comprender cómo obtienen los datos, cómo se consumen y su frecuencia de uso es clave para permitir a los proveedores planificar mejor y trasladar el suministro y las existencias a las tiendas con previsiones y oportunidades más precisas.

Esto también se aplica incluso en las situaciones más inesperadas. Nadie habría predicho que un barco podría bloquear el Canal de Suez durante varios días, pero este tipo de incidentes deben tenerse en cuenta en la toma de decisiones en tiempo real, con una evaluación de su posible impacto y la adopción de medidas para mitigarlo. La inteligencia activa aúna analítica, colaboración, automatización y orientación a la acción para reconocer las situaciones, comprender su impacto y responder a ellas a medida que se desarrollan, en lugar de mitigar los efectos a posteriori.

En definitiva, adelantarse a la interrupción de la cadena de suministro y garantizar una acción proactiva con los clientes es lo que separará a los que triunfen en este mundo incierto de los que no.