
La Comisión de Medioambiente del Parlamento Europeo (PE) ha aprobado este pasado martes, una propuesta legislativa que establece un límite a los biocombustibles tradicionales con el fin de acelerar la transición hacia los fabricados con fuentes alternativas, tales como algas marinas y desechos.
Además, los eurodiputados pretenden también reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero por el creciente uso de tierra agrícola para producir biocombustibles hechos a partir de cultivos.
La actual legislación exige a los Estados miembros garantizar que la energía renovable sume al menos un 10% del consumo energético en el transporte en 2020.
La propuesta del PE señala que los biocombustibles de primera generación, que son los obtenidos a partir de cultivos, no deberían superar el 6% del consumo energético final en el transporte en esa fecha.
Los biocombustibles avanzados, fabricados a partir de algas marinas o ciertos tipos de desechos, deberían representar al menos un 1,25% del consumo energético en el transporte en 2020, añaden.
Ahora deben iniciarse las negociaciones con la Comisión Europea y los Estados miembros, representados en el Consejo de la Unión Europea, para lograr un consenso definitivo y su aprobación final.
Este dossier ha sido un gran desafío, además de complicado técnicamente, por lo que es de esperar que se alcance un buen resultado, durante las negociaciones a tres bandas.
El resultado obtenido es una clara apuesta a favor de la inversión, mientras que da tiempo a la industria para adaptarse.