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El hecho de que la transformación se realice en varios pasos se debe a la necesidad de realizar pruebas y mejorar los conocimientos sobre operaciones eléctricas.

La naviera sueca Stena Line ha completado el primer mes de pruebas con su buque híbrido Jutlandica, en la línea que opera entre el puerto sueco de Gotemburgo y el de Frederikshavn, en Dinamarca.

En un primer momento, se está utilizando la energía eléctrica para reducir el uso de los motores diésel en las maniobras de atraque y para la propulsión de las hélices de proa cuando el buque se encuentra en el puerto.

En la segunda fase, el buque podrá navegar utilizando solamente sus baterías eléctricas durante unas 10 millas, el equivalente a la distancia entre Gotemburgo y Vinga Lighthouse, en Suecia. En la tercera, la capacidad de las baterías se ampliará, pudiendo recorrer el buque unas 50 millas náuticas, lo que le permitirá llegar al puerto de Frederikshavn.

A medida que se reduce el tamaño y coste de las baterías, este tipo de operativas empieza a ganar peso frente a los combustibles tradicionales. De hecho, Stena Line ha notado los efectos positivos del uso de la electricidad en solamente un mes.

Así, mientras antes utilizaban tres generadores diésel, ahora solamente necesitan uno, y al tener acceso constante a su fuente de energía, han logrado minimizar los cortes eléctricos. Solamente en la primera fase, el ahorro ha llegado a las 500 toneladas de combustible, con una reducción de 1.500 toneladas de CO2.

Si el proyecto acaba siendo viable, la naviera se planteará el uso de baterías en otros buques de su flota, y de momento ya ha iniciado la segunda fase, que se alargará unos tres años. El hecho de que la transformación se realice en varios pasos se debe a la necesidad de realizar pruebas y mejorar los conocimientos sobre las operaciones eléctricas.