En el sino de los transportistas, como en el de otras profesiones, está la obligación de estar al pide del cañón para que otros puedan disfrutar de jornadas de vacaciones y festivos con diversos productos y servicios a su alcance.

También en estos oficios suele darse una falta de reconocimiento para esta labor que, en el caso del transporte, también roza en ocasiones el desprecio.

En el caso del colapso que se vive desde hace semanas en las principales vías de acceso desde el Reino Unido hacia Europa, si hasta hace unos días todo era pasotismo, ahora parece que se mueven ciertos trámites con la intención, sobre todo, de cubrir el expediente, porque la mayor parte de los conductores atrapados ya no podrán volver a casa a tiempo para la Navidad.

En este sentido, finalmente los Gobiernos del Reino Unido y Francia han alcanzado un acuerdo para reabrir la frontera entre ambos países y permitir que los servicios de carga acompañados y algunos servicios de pasajeros se reanuden.

Como consecuencia, todas las personas que viajen desde el Reino Unido a Francia deben mostrar que previamente se han hecho una prueba de una prueba de coronavirus negativa, realizada dentro de las 72 horas anteriores.

Así mismo, todos los transportistas, independientemente de su nacionalidad, tendrán que hacerse una prueba de flujo lateral para detectar la nueva variante del covid-19 en aproximadamente 30 minutos, según informa Fenadismer.

De igual modo, para facilitar la salida de los chóferes profesionales, se pondrá en marcha un programa de pruebas masivas para todos conductores de vehículos pesados para aliviar la actual congestión, aunque se recomienda a no viajar a Kent hasta nuevo aviso mientras se pone en marcha dicho programa.

El Gobierno francés también se ha comprometido a llevar a cabo pruebas de muestra en los conductores de los vehículos que pretendan entrar al Reino Unido.

Los cálculos de la organización empresarial estiman que, del total de más de 12.000 transportistas europeos atrapados en territorio británico, alrededor de 2.000 transportistas proceden de España, repartidos tanto en las proximidades del puerto de Dover, bien aparcados en los márgenes de la autopista de acceso M-20, en el aparcamiento habilitado en el viejo aeropuerto de Manston o en diferentes áreas de servicio en el Sur de Inglaterra.