El Gas Natural Comprimido siempre se ha considerado una tecnología limpia y de bajas emisiones. Sin embargo, en su último informe, Transport & Environment defiende que los vehículos que utilizan este combustible, incluso los Euro 6, producen un número elevado de partículas, hasta 3.000 millones por kilómetro.

A diferencia de sus equivalentes diésel y gasolina, no están sujetos a un límite en este sentido y no lo estarán hasta 2035, pero emiten cantidades especialmente elevadas de partículas ultrafinas, que podrían ser potencialmente las más dañinas para la salud humana.

Si se tienen en cuenta las de un tamaño tan reducido como 2,5 nm, la cantidad total emitida por los coches y furgonetas de GNC podría incrementarse entre 100 y 500 veces. Además, las furgonetas propulsadas por Gas Natural Comprimido pueden emitir hasta 66 mg/km de amoniaco.

Dado que se estima que 1 mg de amoniaco genera 1 mg de contaminación por partículas, las emisiones de amoniaco de los vehículos de GNC pueden contribuir significativamente a la contaminación del aire, pero actualmente tampoco existe un límite en este tipo de unidades.

Ni limpia ni de bajas emisiones

Todos estos condicionantes llevan a la Asociación a afirmar que el GNC no puede catalogarse como una tecnología limpia o de bajas emisiones. En su opinión, las políticas o los incentivos para promover este combustible son contraproducentes y la única manera de reducir la contaminación pasa por abandonar los motores de combustión interna.

En concreto, propone que no se clasifique como tecnología limpia o combustible para el transporte sostenible al GNC en los marcos de financiación y las estrategias políticas de la UE, para que no reciba apoyo político ni financiero.

A su juicio, los vehículos de GNC no deben ser contabilizados, etiquetados ni comercializados como una opción más limpia para las zonas de bajas emisiones, peajes, impuestos o políticas de contratación pública.

Por otro lado, en la futura normativa europea sobre emisiones se debería introducir un límite de partículas suficientemente bajo, de modo que los filtros sean obligatorios para todos los vehículos de GNC y no solo para los camiones.

En este sentido, la fecha de aplicación de los límites para vehículos pesados de Gas Natural Comprimido debería alinearse con la de los modelos diésel, pues las disposiciones actuales les dan un plazo adicional de dos años.

Pacto Verde Europeo

Las futuras normas Euro también deben ofrecer una tecnología de emisión cero, tal y como se describe en el Pacto Verde Europeo, de modo que todos los automóviles y furgonetas nuevos sean de cero emisiones en 2035, y en el caso de los vehículos pesados nuevos en 2040.

Por último, desde Transport & Environment se han referido al biogás o biometano, que de nuevo no consideran una solución viable para la descarbonización, teniendo en cuenta que la composición química no varía demasiado respecto al gas fósil y por tanto, no supone una disminución significativa de las emisiones de partículas u otros contaminantes.

Además, la UE no dispone de suficiente materia prima para satisfacer la demanda energética del transporte de Europa a través de biogás y es imposible garantizar que los vehículos de gas funcionen realmente con este combustible, al ser intercambiable con el GNC.