El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha presupuestado un total de 143,81 millones de euros en el proyecto de mejoras funcionales y de seguridad vial y medidas de integración ambiental de la Autovía A-7, entre la CV-32 y la CV-35, en Valencia.

El Departamento espera que el Consejo de Ministros autorice esta misma semana la licitación del contrato de obras para una vía que considera la columna vertebral del Corredor Mediterráneo por carretera a su paso por Valencia.

Los trabajos contemplan la construcción de dos calzadas laterales, una a cada lado y adosadas al actual by-pass valeciano, que conectarán entre sí los enlaces actuales y permitirán separar el tráfico de agitación del tráfico de largo y medio recorrido.

De igual modo, también se incluyen las medidas necesarias para mejorar y minimizar tanto los actuales impactos ambientales existentes, como los que puedan generarse como consecuencia de la actuación a ejecutar.

Estas medidas ambientales están destinadas, según Transportes, a la protección contra el impacto acústico y lumínico, la protección de la hidrología y calidad de las aguas, la protección de la vegetación, paisaje, fauna, espacios protegidos y el patrimonio cultural, así como al mantenimiento de la permeabilidad territorial y continuidad de los servicios existentes.

Así mismo, en el proyecto se han incorporado todas las prescripciones técnicas y ambientales recogidas tanto en la Declaración de Impacto Ambiental como en la aprobación definitiva del expediente de información púbica.

El tramo objeto de la actuación tiene una longitud de once kilómetros y atraviesa los municipios de El Puig, Rafelbuñol, Massamagrell, Museros, Moncada, Bétera, Valencia, Godella y Paterna.