Las dificultades que están encontrando en las últimas semanas los negociadores europeos y británicos para sacar adelante un acuerdo que facilite el proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea están activando todas las alarmas en diferentes sectores económicos a ambos lados del Canal de La Mancha.

En el caso de la industria automovilística del archipiélago británico, esta falta de consenso para un Brexit acordado podría afectar de lleno a los mil camiones que a diario cruzan a Gran Bretaña para llevar piezas y recambios.

Según los cálculos de la asociación europea de fabricantes Acea, «incluso pequeños parones en las aduanas provocarán problemas masivos de gestión logística, ralentizando los procesos de producción y generando incrementos significativos de costes».

De igual modo, los proveedores de recambios estiman que cualquier cambio que se introduzca en la cadena de valor tendrá efectos adversos sobre la competitividad de la industria automovilística europea, algo que se trasladará con un gran impacto en las pequeñas y medianas empresas del sector, que, por lo general, carecen de estructura para hacer frente a los trámites aduaneros que separarán Gran Bretaña y la UE una vez se consume el Brexit y que les supondrán nuevos retos financieros y logísticos.