La población y las economías portuguesa y española han alcanzado ya un tamaño similar al de Italia, pero tanto su integración mutua como con el resto de Europa deben vencer múltiples barreras. Para empezar, el crecimiento exponencial de las exportaciones hispanoportuguesas exige una mejora sustancial de la conectividad terrestre.

Así se ha puesto de manifiesto durante una jornada de la Fundación Corell, en la que se ha hecho hincapié en la necesidad de potenciar la conectividad entre la Península Ibérica y el resto de Europa a través del Pirineo Central.

En el evento, organizado junto al Consejo Aragonés de Cámaras y la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad de Zaragoza, se ha solicitado la creación de un verdadero espacio energético ibérico, conectado a su vez con el europeo, que permita aprovechar al máximo las infraestructuras actuales y reducir costes y precios finales.

Italia cuenta con 16 pasos de carretera con sus países vecinos, cuatro de ellos de muy alta capacidad, y dos conexiones ferroviarias exclusivas. En el caso de la Península Ibérica, solamente hay dos pasos, Irún y la Junquera, compitiendo en este caso la carretera y el ferrocarril por el mismo espacio físico y produciéndose graves problemas de saturación en ciertas épocas.

En el caso de Aragón, parte del problema radica en que linda con lo que podría denominarse ‘la Francia vaciada‘, donde se producen las mayores oposiciones. Además, Zaragoza está creciendo de forma muy superior a otras zonas en materia logística y de intercambios con el resto de Europa, con lo que la congestión terrestre se acentúa.

La solución propuesta está en el paso central del Pirineo, que puede canalizar entre el 10% y el 15% de todas las mercancías que cruzan por esta zona, y supondrá un beneficio inmediato para las regiones interiores de Francia y España, garantizando una salida para las mercancías más competitiva y rentable.

Los ponentes han puesto sobre la mesa las estrategias, así como las posibles infraestructuras para este proyecto que, sin ser a corto plazo, requiere una mayor voluntad política, así como una comunión de intereses e interoperabilidad para poder salir adelante.