Este lunes 12 de julio se ha hecho efectivo el traspaso de la cartera del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana de José Luis Ábalos a Raquel Sánchez, tras publicarse oficialmente el nombramiento y prometer el cargo.

En su discurso, necesariamente vago y sin concreción posible, dado el desconocimiento del sector al que llega en calidad de máxima responsable en el Gobierno, la nueva ministra ha colocado a la vivienda y la movilidad urbana al frente de sus prioridades, así como la sostenibilidad, uno de los grandes retos que tiene el país, a su juicio.

Sánchez solo ha hecho una mención al transporte de mercancías y a la logística, como parte secundaria de una Estrategia de Movilidad Segura, Sostenible y Conectada, centrada en la sustitución de los combustibles fósiles, para indicar que ambos sectores «se automatizan, convirtiéndose en más eficientes e incorporando paulatinamente mejoras tecnológicas».

De igual modo, la nueva ministra ha calificado de «determinantes» el mantenimiento y la seguridad de la red viaria para lograr un sistema de transportes inclusivo. A destacar de la intervención de la nueva ministra, destaca que no se haya hecho ni una sola mención al transporte marítimo y al ámbito portuario.

Mucha sostenibilidad

A tenor de lo escuchado, la nueva ministra parece llegar con las prioridades claras y habrá que prestar especial atención a ver cómo se traduce esa apuesta por la sostenibilidad y la movilidad sostenible para el transporte de mercancías y la logística, sectores en los que la transición energética avanza de una manera heterogénea, aunque también decidida, iniciando una década que será crucial para la evolución hacia las energías alternativas y que, a tenor de las primeras palabras de Sánchez al frente del Ministerio tendrán una importancia secundaria para su gestión, en el mejor de los casos.

Nada nuevo con respecto a Ábalos en este sentido.